Diario de un día de batalla
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Diario de un día de batalla
(lectura del diario del enano Benzui, un día de batalla)
La lluvia caía en Kadrim suavemente, como si los dioses enanos pretendieran limpiar poco a poco la sangre que en ese lugar se había derramado y aun se derramaba. Las batallas que bajo esa lluvia se habían librado eran memorables, ninguno de los que habían luchado la olvidarían jamás.
Todo había empezado con el asedio y posterior asalto del castillo del sur. Los pocos defensores que habían conseguido huir no dijeron una palabra durante días, pero el horror quedo dibujado en su cara.
Tras la caída de un nuevo castillo enano, los portajuramentos pusimos el grito en el cielo y nos dispusimos a defender el siguiente castillo en el camino de esa horda de seres que sembraban la destrucción a su paso. Por suerte el imperio había mandado refuerzos e incluso esos odiados elfos con su aire de superioridad habían venido y por su puesto hicieron notar el hecho de que ellos nos ayuban a nosotros.
antes incluso de que el último de los elfos, que llegarán los últimos al castillo, traspasara la puerta, un ingeniero con monocular grito que ya se acercaban nuestros enemigos. El asedio dio comienzo y para mi fue el final del mismo. lo último que recuerdo fue a uno de esos barbaros gritando algo mientras lanzaba una piedra con su catapulta. al rebotar en el piso levanto metralla y una piedra me vino a golpear en la cabeza.
Lo siguiente que recuerdo es despertarme en medio de una de las habitaciones del ala norte del castillo. Ante mi se encontrada un sacerdote humano y a su lado un joven enano que nunca había visto.
- Señor Benzui vengo desde la ultima fortaleza de los orejas picudas - dijo el joven enano mientras el seguidor de Sigmar se le dibujada una sonrisa al oír el insulto. - El cabo Drekto del grupo de mercenarios "Gerreros de la Estirpe Olvidada" me envía para informar a todos los componentes del mismo grupo de que las fuerzas de nuestros enemigos están apostadas delante de la puerta y que necesitan refuerzos urgentemente. Por desgracia es usted al único miembro que he conseguido encontrar.
- Comprendo, entonces no se que hacemos aquí de cháchara.
me fui a incorparar cuando me dio cuenta de que no notaba el peso al que me había acostumbrado desde que los pieles verdes tomarán Kara-ocho-picos. Desde ese día solía llevarla encima, incluso cuando dormía.
- ¿Donde esta mi armadura, mi escudo y mi hacha?
- Te la hemos quitado para poder atenderte mejor, cuando nos hemos percatado de que estabas tirado en el piso un garrapato se te había echado encima, - en ese momento me di cuenta de las vendas que tenia en el brazo, mi dura armadura me había salvado de daños mayores. - y gracias a eso, que sino nos retiramos a la torre del homenaje y te dejamos a merced de eso salvaje, Sigmar no habia marcado aun tu día.
- Deje a Sigmar tranquilo, nuestros dioses son los que dominan esta tierra. Por otro lado, ¿Sería tan amable de decirme donde esta, para poder equiparme y partir a la lucha?
- Como sabía que algo así ocurriría la he puesto a buen recaudo y nadie te la dará hasta que yo decida que puedes incorporarte a filas. A menos que quieres ir en plan Matador, sin armadura ni nada.
El hecho de que no me dejarán participar en la defensa de los orejas picudas me molestaba banstante, quería restregarles por la cara a esos pijitos que su fortaleza había sido la primera en ser asediada mientra que la de los enanos nunca se había asediado y sobre todo, que yo, un enano, había participado en su defensa junto con otros enanos.
Pero el simple hecho de que le hubiera insinuado que podía ir como un matador eso le hizo hervir la sangre por dentro.
Por lo menos así recuerdo yo la conversación. Tras la cual el patas largas se marcho.
- Oye hijo, ¿Quieres ganarte un barril de Bugman? (la mejor cerveza para muchos enanos).
- Claro, ¿Acaso alguien no?, dime que tengo que hacer.
- Conseguir mi armadura, escudo y hacha.
- Eso daslo por hecho.
Nunca supe como, pero no paso más de media hora antes de que el muchacho estuviera de vuelta con todo lo que le había pedido menos el hacha.
- Lo siento Señor, pero no he podido conseguir el hacha.
- Da igual, conseguiré una por el camino.
Le di el dinero necesario para que se comprara un barril, lo cual diezmo mucho mis reservas de oro. Tras lo cual fleché la siguiente caravana que se dirigía a uno de los campamentos de guerra cercanos desde donde cogería un vehículo de eso que nuestros ingenieros han inventado y me marcharía al portal más cercano que me teletrasportaria hasta las proximidades de la fortaleza.
En la caravana me enteré de que nuestros enemigos, tras oír un fuerte rugido, habían salido corriendo de nuestro castillo, aun cuando nos tenia ya en la torre del homenaje. Pero no se sabía el motivo. Cuando les comenté las noticias que había recibido todos lo entendieron.
Cuando por fin llegué al campamento me fui a una de las hogueras a oír las ultimas noticias y a comer algo pues no recordada la ultima vez que había tomado bocado y mi estomagó rugía como si nunca hubiera probado nada. Para mi decepción, ya habían repelido el ataque, y había una gran fiesta en las murallas, aunque las noticias decían que habían acorralado al señor de la fortaleza con toda la resistencia que quedaba en la parte ultima planta del torreón. Pero fue ahí donde consiguieron pararles los pies y repelieron el ataque.
Cuando término de comer llegó a caballo, un grupo de soldados del imperio, entre el que se encontraba, subido a la grupo de un caballo y delante de un humano, el joven enano.
- Señor benzui, recuérdeme si alguna vez me ve con necesidad de retirarme de un campo de batalla y el único medio sea ir a la grupa de una de esas bestias, que me quedé a luchar aun dando mi vida. - El caballero humano que lo oyó todo se rió con una fuerte carcajada. - A mi maltida la gracia que me hace, tener que huir y para mayor deshonra, tener que hacerlo en ese animal. - El caballero dejo la carcajada a medias, aunque no se le borro la sonrisa de la cara.
- Pero decirme, que ha pasado ¿Que batalla han perdido que han tenido que huir?
Ahora sin ninguna sonrisa y con una cara larga el caballero dijo:
- Hemos perdido el castillo al norte de Kadrim, ya han de estar tocando amablemente antes la puerta de la fortaleza de ustedes los enanos.
- No me lo puedo creer, ya no habrá forma enana, humana o elfica de unirse a las defensas, jamás me perdonaré no estar cumpliendo con mi deber.
No sabía que hacer, no había luchado en Karaz-ocho-picos, por encontrarme lejos, me había marchado de un castillo que horas después caería bajo el control de mis enemigos y ahora esto. pensé en todo lo que sabía sobre mis tierras, alguna forma habría de que me pudiera unir. Fue entonces cuando me vino a la cabeza el cuello de botella que se forma al norte del Kadrim, por ahí tendría que pasar los necesarios refuerzos y suministros de sus enemigos, y era justo ahí donde pensaba frenarlos.
Reunió a todos los locos activos que se le quisieron unir a ese loco plan. No eran suficientes para parar a todo un ejército si marchaban juntos, pero sí a un regimiento despistado. Confiando en la mala cordinación de nuestros enemigos a la hora de mandar refuerzos, nos escondimos a ambos lados del cuello de botella y esperamos, con gran nerviosismo.
Lo primero que divisamos fue una avanzadilla pequeña. Eso era buena señal, cuando la tuvimos a tiro saltamos sobre ellos desmontandolos y dándoles muerte. Retiramos los cadáveres y con cuidado quitamos del camino esas bestias que tienen por montura.
Al poco tiempo nuestros exploradores avisaron de que se acercaban dos regimientos enteros. Ante el temor de que fueran demasiados para nosotros, di las órdenes pertinentes y preparé a todos para lo que se avecinaba, la disciplina en la siguiente maniobra era primordial. dejamos que el primer regimiento se adentrara un poco en el cuello de botella, y cuando tuvimos a tiro el flanco del segundo regimiento la mitad de mis fuerzas les saltaron encima (el enemigo les superaba en el orden de 2 a 1, contando solo los que estaban en combate). El primer regimiento se dio la vuelta al oír la refriega, al ver la tremenda superioridad se lanzaron rompiendo la formación, momento que aprovechamos para eliminar a sus magos y sacerdotes que se quedarán en la retaguardia. cuando se quisieron dar cuenta, la emboscada había diesmado al segundo regimiento y el primero no tenia a sus tropas de apoyo, que habían caído en la retaguardia. No tuvieron mucho tiempo para reflexionar de su error porque envuelto como estaban entro nuestras fuerza no les duro mucho la cabeza en su sitio.
Por desgracia la información les llegó rápido y nuestros exploradores informarán de que varios regimientos se agrupaban, para pasar de forma segura por nuestra posición, no nos molestamos en esconder los cadáveres, ya sabían que estábamos allí, solo podíamos hacer una cosa, formar y retenerlos allí el máximo de tiempo posible, cada segundo era un segundo que nuestros defensores ganaban, por lo que con suerte los retendríamos el tiempo suficiente allí para que no hubiera ejército que los enemigos que teníamos delante pudieran reforzar. Aunque lo dudaba mucho.
Cuando por fin los divisamos al principio del cuello de botella avanzaban despecio y con cautela, eran demasiados para nosotros, nos pasarían por encima sin despeinarse. Al vernos se pararon en seco, se daban cuenta que no éramos suficiente para detenerlos y parecía que esa idea en vez de alentarles les asustaba. ¿Acaso esperaban que fuéramos un cebo? si era así nos estaban haciendo un favor pues se lo pensarían dos o tres veces antes de atacarnos, y como ya dije el tiempo era crucial. De repente vi a una elfas desaparecer entre las rocas, estarían explorando en busca de la trampa. Cuando parecían que estaban seguros de que no había truco se les dibujo una sonrisa en sus horribles caras y avanzaron ya sin ninguna precaución. Cuando los teníamos ya a tiro de flecha y nuestros ingenieros le habían enseñado ya el sabor del plomo. Se oyó un cuerno que resono en todo el lugar, entre nuestros enemigos se levanto un rumor, la sonrisa se les borro de la cara y sin que entendiera el motivo rompieron filas y corrieron hacia nosotros, sin ningún tipo de orden. Nuestras filas bien organizadas frenaron la embestida y entre el fragor de la batalla puede ver que un ejército entero se acercaba a todo correr desde detrás de nuestros enemigos, pero estos marchaban en formación. Con la distancia y la concentración en la batalla no distinguía si eran amigos o enemigos.
No pensé más en ello, de todas formas no iban a pasar sin mi permiso o mi muerte, lo primero que llegara. Cuando volví a darme cuenta de lo que pasaba a mi alrededor, no quedaban cabezas que cortar y había todo un ejército de soldados que no se habían puesto a mi mando. Acababa de descubrir quienes eran los que habían hecho correr en desbandada a esos malditos.
Entre todos volvimos a formar a la espera del siguiente contingente de enemigos. Pero los exploradores no volvieron a ver enemigos por la zona, incluso decían que en la murallas de los castillos de Kadrim no se veía a ningún defensor, parecía que estaba todo desierto.
El misterio no tardo mucho en resolverse, al poco llegó un ingeniero en su máquina de transporte, Venia de la fortaleza y llevaba un mensaje para no sé que comandante. Le pedimos que nos informara de la situación. Para nuestro gran asombro nos dijo que ya no habían enemigos asediando la fortaleza. Que no sabían porque pero el asedio había durado menos de lo esperado. Una gran sonrisa se nos dibujo en la cara de todos, el ingeniero pensaría que era por la noticia de que nos había traido y sin más se fue. Pero reíamos por la gran hazaña que habíamos logrado, por la satisfacción del trabajo bien hecho, pero sobre todas las cosas reíamos porque aun podíamos.
Nos retiramos al campamento más próximo y celebramos por todo lo alto nuestras victorias, yo comí hasta no poder más, lo que me llevo un rato y tomé cerveza hasta que pensé que los demás también tenían derecho a probarla y me retiré a la tienda que poco antes de empezar la celebración había montado y por fin, después de un largo día y justo después de anotar esto en mi diario, me acostaré a dormir
//of-rol. Espero que les haya gustado y no sean muy duros con mi ortografía, que entre otras cosas mirad la hora a la que lo posteé xD
La lluvia caía en Kadrim suavemente, como si los dioses enanos pretendieran limpiar poco a poco la sangre que en ese lugar se había derramado y aun se derramaba. Las batallas que bajo esa lluvia se habían librado eran memorables, ninguno de los que habían luchado la olvidarían jamás.
Todo había empezado con el asedio y posterior asalto del castillo del sur. Los pocos defensores que habían conseguido huir no dijeron una palabra durante días, pero el horror quedo dibujado en su cara.
Tras la caída de un nuevo castillo enano, los portajuramentos pusimos el grito en el cielo y nos dispusimos a defender el siguiente castillo en el camino de esa horda de seres que sembraban la destrucción a su paso. Por suerte el imperio había mandado refuerzos e incluso esos odiados elfos con su aire de superioridad habían venido y por su puesto hicieron notar el hecho de que ellos nos ayuban a nosotros.
antes incluso de que el último de los elfos, que llegarán los últimos al castillo, traspasara la puerta, un ingeniero con monocular grito que ya se acercaban nuestros enemigos. El asedio dio comienzo y para mi fue el final del mismo. lo último que recuerdo fue a uno de esos barbaros gritando algo mientras lanzaba una piedra con su catapulta. al rebotar en el piso levanto metralla y una piedra me vino a golpear en la cabeza.
Lo siguiente que recuerdo es despertarme en medio de una de las habitaciones del ala norte del castillo. Ante mi se encontrada un sacerdote humano y a su lado un joven enano que nunca había visto.
- Señor Benzui vengo desde la ultima fortaleza de los orejas picudas - dijo el joven enano mientras el seguidor de Sigmar se le dibujada una sonrisa al oír el insulto. - El cabo Drekto del grupo de mercenarios "Gerreros de la Estirpe Olvidada" me envía para informar a todos los componentes del mismo grupo de que las fuerzas de nuestros enemigos están apostadas delante de la puerta y que necesitan refuerzos urgentemente. Por desgracia es usted al único miembro que he conseguido encontrar.
- Comprendo, entonces no se que hacemos aquí de cháchara.
me fui a incorparar cuando me dio cuenta de que no notaba el peso al que me había acostumbrado desde que los pieles verdes tomarán Kara-ocho-picos. Desde ese día solía llevarla encima, incluso cuando dormía.
- ¿Donde esta mi armadura, mi escudo y mi hacha?
- Te la hemos quitado para poder atenderte mejor, cuando nos hemos percatado de que estabas tirado en el piso un garrapato se te había echado encima, - en ese momento me di cuenta de las vendas que tenia en el brazo, mi dura armadura me había salvado de daños mayores. - y gracias a eso, que sino nos retiramos a la torre del homenaje y te dejamos a merced de eso salvaje, Sigmar no habia marcado aun tu día.
- Deje a Sigmar tranquilo, nuestros dioses son los que dominan esta tierra. Por otro lado, ¿Sería tan amable de decirme donde esta, para poder equiparme y partir a la lucha?
- Como sabía que algo así ocurriría la he puesto a buen recaudo y nadie te la dará hasta que yo decida que puedes incorporarte a filas. A menos que quieres ir en plan Matador, sin armadura ni nada.
El hecho de que no me dejarán participar en la defensa de los orejas picudas me molestaba banstante, quería restregarles por la cara a esos pijitos que su fortaleza había sido la primera en ser asediada mientra que la de los enanos nunca se había asediado y sobre todo, que yo, un enano, había participado en su defensa junto con otros enanos.
Pero el simple hecho de que le hubiera insinuado que podía ir como un matador eso le hizo hervir la sangre por dentro.
Por lo menos así recuerdo yo la conversación. Tras la cual el patas largas se marcho.
- Oye hijo, ¿Quieres ganarte un barril de Bugman? (la mejor cerveza para muchos enanos).
- Claro, ¿Acaso alguien no?, dime que tengo que hacer.
- Conseguir mi armadura, escudo y hacha.
- Eso daslo por hecho.
Nunca supe como, pero no paso más de media hora antes de que el muchacho estuviera de vuelta con todo lo que le había pedido menos el hacha.
- Lo siento Señor, pero no he podido conseguir el hacha.
- Da igual, conseguiré una por el camino.
Le di el dinero necesario para que se comprara un barril, lo cual diezmo mucho mis reservas de oro. Tras lo cual fleché la siguiente caravana que se dirigía a uno de los campamentos de guerra cercanos desde donde cogería un vehículo de eso que nuestros ingenieros han inventado y me marcharía al portal más cercano que me teletrasportaria hasta las proximidades de la fortaleza.
En la caravana me enteré de que nuestros enemigos, tras oír un fuerte rugido, habían salido corriendo de nuestro castillo, aun cuando nos tenia ya en la torre del homenaje. Pero no se sabía el motivo. Cuando les comenté las noticias que había recibido todos lo entendieron.
Cuando por fin llegué al campamento me fui a una de las hogueras a oír las ultimas noticias y a comer algo pues no recordada la ultima vez que había tomado bocado y mi estomagó rugía como si nunca hubiera probado nada. Para mi decepción, ya habían repelido el ataque, y había una gran fiesta en las murallas, aunque las noticias decían que habían acorralado al señor de la fortaleza con toda la resistencia que quedaba en la parte ultima planta del torreón. Pero fue ahí donde consiguieron pararles los pies y repelieron el ataque.
Cuando término de comer llegó a caballo, un grupo de soldados del imperio, entre el que se encontraba, subido a la grupo de un caballo y delante de un humano, el joven enano.
- Señor benzui, recuérdeme si alguna vez me ve con necesidad de retirarme de un campo de batalla y el único medio sea ir a la grupa de una de esas bestias, que me quedé a luchar aun dando mi vida. - El caballero humano que lo oyó todo se rió con una fuerte carcajada. - A mi maltida la gracia que me hace, tener que huir y para mayor deshonra, tener que hacerlo en ese animal. - El caballero dejo la carcajada a medias, aunque no se le borro la sonrisa de la cara.
- Pero decirme, que ha pasado ¿Que batalla han perdido que han tenido que huir?
Ahora sin ninguna sonrisa y con una cara larga el caballero dijo:
- Hemos perdido el castillo al norte de Kadrim, ya han de estar tocando amablemente antes la puerta de la fortaleza de ustedes los enanos.
- No me lo puedo creer, ya no habrá forma enana, humana o elfica de unirse a las defensas, jamás me perdonaré no estar cumpliendo con mi deber.
No sabía que hacer, no había luchado en Karaz-ocho-picos, por encontrarme lejos, me había marchado de un castillo que horas después caería bajo el control de mis enemigos y ahora esto. pensé en todo lo que sabía sobre mis tierras, alguna forma habría de que me pudiera unir. Fue entonces cuando me vino a la cabeza el cuello de botella que se forma al norte del Kadrim, por ahí tendría que pasar los necesarios refuerzos y suministros de sus enemigos, y era justo ahí donde pensaba frenarlos.
Reunió a todos los locos activos que se le quisieron unir a ese loco plan. No eran suficientes para parar a todo un ejército si marchaban juntos, pero sí a un regimiento despistado. Confiando en la mala cordinación de nuestros enemigos a la hora de mandar refuerzos, nos escondimos a ambos lados del cuello de botella y esperamos, con gran nerviosismo.
Lo primero que divisamos fue una avanzadilla pequeña. Eso era buena señal, cuando la tuvimos a tiro saltamos sobre ellos desmontandolos y dándoles muerte. Retiramos los cadáveres y con cuidado quitamos del camino esas bestias que tienen por montura.
Al poco tiempo nuestros exploradores avisaron de que se acercaban dos regimientos enteros. Ante el temor de que fueran demasiados para nosotros, di las órdenes pertinentes y preparé a todos para lo que se avecinaba, la disciplina en la siguiente maniobra era primordial. dejamos que el primer regimiento se adentrara un poco en el cuello de botella, y cuando tuvimos a tiro el flanco del segundo regimiento la mitad de mis fuerzas les saltaron encima (el enemigo les superaba en el orden de 2 a 1, contando solo los que estaban en combate). El primer regimiento se dio la vuelta al oír la refriega, al ver la tremenda superioridad se lanzaron rompiendo la formación, momento que aprovechamos para eliminar a sus magos y sacerdotes que se quedarán en la retaguardia. cuando se quisieron dar cuenta, la emboscada había diesmado al segundo regimiento y el primero no tenia a sus tropas de apoyo, que habían caído en la retaguardia. No tuvieron mucho tiempo para reflexionar de su error porque envuelto como estaban entro nuestras fuerza no les duro mucho la cabeza en su sitio.
Por desgracia la información les llegó rápido y nuestros exploradores informarán de que varios regimientos se agrupaban, para pasar de forma segura por nuestra posición, no nos molestamos en esconder los cadáveres, ya sabían que estábamos allí, solo podíamos hacer una cosa, formar y retenerlos allí el máximo de tiempo posible, cada segundo era un segundo que nuestros defensores ganaban, por lo que con suerte los retendríamos el tiempo suficiente allí para que no hubiera ejército que los enemigos que teníamos delante pudieran reforzar. Aunque lo dudaba mucho.
Cuando por fin los divisamos al principio del cuello de botella avanzaban despecio y con cautela, eran demasiados para nosotros, nos pasarían por encima sin despeinarse. Al vernos se pararon en seco, se daban cuenta que no éramos suficiente para detenerlos y parecía que esa idea en vez de alentarles les asustaba. ¿Acaso esperaban que fuéramos un cebo? si era así nos estaban haciendo un favor pues se lo pensarían dos o tres veces antes de atacarnos, y como ya dije el tiempo era crucial. De repente vi a una elfas desaparecer entre las rocas, estarían explorando en busca de la trampa. Cuando parecían que estaban seguros de que no había truco se les dibujo una sonrisa en sus horribles caras y avanzaron ya sin ninguna precaución. Cuando los teníamos ya a tiro de flecha y nuestros ingenieros le habían enseñado ya el sabor del plomo. Se oyó un cuerno que resono en todo el lugar, entre nuestros enemigos se levanto un rumor, la sonrisa se les borro de la cara y sin que entendiera el motivo rompieron filas y corrieron hacia nosotros, sin ningún tipo de orden. Nuestras filas bien organizadas frenaron la embestida y entre el fragor de la batalla puede ver que un ejército entero se acercaba a todo correr desde detrás de nuestros enemigos, pero estos marchaban en formación. Con la distancia y la concentración en la batalla no distinguía si eran amigos o enemigos.
No pensé más en ello, de todas formas no iban a pasar sin mi permiso o mi muerte, lo primero que llegara. Cuando volví a darme cuenta de lo que pasaba a mi alrededor, no quedaban cabezas que cortar y había todo un ejército de soldados que no se habían puesto a mi mando. Acababa de descubrir quienes eran los que habían hecho correr en desbandada a esos malditos.
Entre todos volvimos a formar a la espera del siguiente contingente de enemigos. Pero los exploradores no volvieron a ver enemigos por la zona, incluso decían que en la murallas de los castillos de Kadrim no se veía a ningún defensor, parecía que estaba todo desierto.
El misterio no tardo mucho en resolverse, al poco llegó un ingeniero en su máquina de transporte, Venia de la fortaleza y llevaba un mensaje para no sé que comandante. Le pedimos que nos informara de la situación. Para nuestro gran asombro nos dijo que ya no habían enemigos asediando la fortaleza. Que no sabían porque pero el asedio había durado menos de lo esperado. Una gran sonrisa se nos dibujo en la cara de todos, el ingeniero pensaría que era por la noticia de que nos había traido y sin más se fue. Pero reíamos por la gran hazaña que habíamos logrado, por la satisfacción del trabajo bien hecho, pero sobre todas las cosas reíamos porque aun podíamos.
Nos retiramos al campamento más próximo y celebramos por todo lo alto nuestras victorias, yo comí hasta no poder más, lo que me llevo un rato y tomé cerveza hasta que pensé que los demás también tenían derecho a probarla y me retiré a la tienda que poco antes de empezar la celebración había montado y por fin, después de un largo día y justo después de anotar esto en mi diario, me acostaré a dormir
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Mi Escudo solo me protege a mi, pero yo los Protejo a todos

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Benzui- Soldado

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